Los minutos previos a dejar tu casa y adentrarte en una gran escapada de fin de semana son complicados. Todas las listas que te has hecho con todo lo necesario para viajar, ahora, ya parecen evaporadas en un humo de chillidos, nervios y bailes del Santo Vito por toda la casa.
Cuando consigues entrar en el coche, sientes por un lado el descanso después de una gran carrera de obstáculos y por la otra, el miedo de haberte dejado a Kevin solo en casa.

 

Llegada a Os de Balaguer

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Ponemos rumbo hacia Os de Balaguer. No podemos dejar de mirar por la ventana del coche el paisaje que nos vamos descubriendo mientras avanzamos hacia nuestro destino. Nos miramos de reojo, tenemos ganas de llegar.
Os de Balaguer nos aparece ante los ojos y dejamos nuestro coche aparcado en el que parece la plaza principal del pueblo. Al salir, un silencio nos deja escuchar el sonido de unos pájaros que pían cerca de aquí.
Al llegar, Radu nos da la bienvenida y nos explica cómo será este fin de semana bajo las estrellas.
Nos despedimos de él pues, mañana lo volveremos a ver cuando hagamos la visita a la Cueva de los Vilars y al Castillo de Os de Balaguer.

 

Una cena tradicional

Después de haber dejado nuestras cosas en el hotel, vamos a hacer una cena degustación de los productos del territorio en un pequeño restaurante muy próximo al Observatorio del Montsec.
Allí nos recibe un matrimonio muy bien avenido. La calidez del restaurante y del personal nos hace pensar que hoy comeremos bien. Toda la cena es un desfile de productos típicos de la zona; embutidos, quesos, carnes, verduras, etc.
Cuanto más avanza la comida, va creciendo en nuestro estómago una mezcla entre la calma de una cena bien asentada y unas cosquillas nerviosas. Queremos ir a observar las famosas estrellas del Montsec.

 

Bajo el cielo del Montsec

Dejamos atrás el restaurante sin parar de mirar el cielo. Cuando bajamos del coche, el cielo estrellado del Montsec nos absorbe la mirada y definitivamente dejamos de recordar nuestra vida previa a llegar a este lugar.

La primera parte de la visita es una película en 3D proyectada contra una cúpula. Nos colocamos las gafas, y nos sentamos en unas butacas reclinadas que nos ayudan a ver el techo de la cúpula con mucha facilidad. La película nos enseña que todos somos polvo de estrellas y explica el origen del universo fácilmente, sin muchas complicaciones.
Al terminar la película, el monitor nos proyecta un planetario digital mientras entusiasmado narra todas aquellas estrellas, constelaciones y planetas que se pueden ver hoy. De repente, empiezo a notar una brisa gélida que se va haciendo lentamente más intensa. La cúpula está abriendo y nos deja descubiertos bajo el cielo estrellado del Montsec. Con un puntero láser, el monitor nos recorre las estrellas más curiosas del cielo de esta noche.

Seguimos la visita en el Aula-Observatorio. Un telescopio gigante centra esta sala mientras las butacas y unas pantallas lo protegen. El monitor y el telescopio van a la búsqueda de los fenómenos más espectaculares de la noche con una coordinación extraordinaria mientras en nuestras pantallas salen imágenes de una espectacularidad que supera casi la realidad.
Fascinados con aquellas imágenes de colores vistosos, estamos reacios a dejar este espacio. Pero el viaje continúa.

 

Los rastros del pasado

Ya es de día en el Montsec y seguimos hipnotizados con las estrellas del día anterior. Volvemos a Os de Balaguer para reencontrarnos con Radu. Hoy nos enseñará la Cueva de los Vilars y, posteriormente, el Castillo de Os de Balaguer.
Para ir a la Cueva de los Vilacova dels vilarsrs vamos en coche. Lo aparcamos en una gran explanada cerca de la cueva. Hace un día maravilloso y se puede ver toda la Sierra del Montsec.

Tenemos una pequeña caminata por delante antes de llegar a la Cueva.

El camino es llano y el olor puro de la naturaleza limpia nuestros pulmones. Subimos por una pequeña escalera metálica y llegamos a la cueva. Es pequeña, y empinada. Me vienen a la cabeza todos aquellos agricultores que se resguardaron de la lluvia en aquel lugar. No somos conscientes, sin embargo, de que estamos rodeados de 28 rastros de la Edad de Bronce.

Cada dibujo esconde una historia fascinante, un motivo por el que estuvo en aquella cueva. Ayer éramos polvo de estrellas, ahora hombres prehistóricos. ¿Qué nos traerá la siguiente visita?

 

Os de Balaguer, el pueblo campanero de Cataluña

Radu nos deja de nuevo en Os de Balaguer. Aprovechamos para coger fuerzas en el bar del pueblo, la visita al castillo promete ser fascinante. Radu nos viene a recoger, es hora de subir al castillo. Esta vez dejamos el coche y nos disponemos a ascender por las calles de Os de Balaguer a pie. Subiendo poco a poco hacia el castillo, Radu nos sigue contando más anécdotas sobre el pueblo, como por ejemplo que se celebra un encuentro de campaneros una vez al año.
La subida al castillo se hace amena con suMuseu de campaness explicaciones. Llegados al castillo, nos da la bienvenida una campana gigante. Se nota que estamos en el pueblo campanero de Cataluña.

Dentro del castillo se encuentra el único Museo de Campanas de Cataluña. Allí, Radu nos enseña cómo se doblan las campanas, y nos deja probarlo. Nos sorprende y nos quiere hacer un examen, si lo aprobamos nos dará el prestigioso carnet de Tocacampanas. Vuelvo a estar nervioso, eso es importante. Lo hacemos, y él cree que nos merecemos la acreditación.
Seguimos caminando por los pasillos del castillo pero no puedo dejar de pensar que soy un Tocacampanas.

Vuelta a casa

Es hora de volver a casa. Poco a poco, volvemos a pensar en todo lo que llena nuestras vidas cada día.
Dejamos atrás Os de Balaguer, hoy, pero seguro que volveremos.

 

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